Congreso Diocesano de Laicos

Me gustaría no dejar pasar una sola línea sin intentar transmitir con todas mis fuerzas la importancia que tiene un Congreso de Laicos para nuestra Diócesis de Mondoñedo-Ferrol. Utilizaré para ello un sencillo ejemplo.

Para muchos de vosotros seguro que es bastante habitual la participación en congresos, reuniones o encuentros profesionales de todo tipo asumiendo diferentes roles: el de simple curioso que busca un cambio de aires, el de visitante que acompaña a algún amigo involucrado en la jornada; el de participante activo en grupos de trabajo en los que se debaten las líneas maestras que regirán una determinada área de actividad en los próximos años; presentando una comunicación para dar a conocer al mundo la tarea que uno viene desarrollando; como asistente a sesiones plenarias, para escuchar atento a aquellas personas que son una referencia en un determinado campo y que nos pueden iluminar con sus palabras o participando en debates para intercambiar impresiones con otros pensamientos diferentes al de uno. Hay muchas más opciones, pero esas son, sin duda, algunas de las más importantes.

Seguro que no podemos entender nuestra vida profesional sin el encuentro con otras realidades, con otros compañeros en similar situación a la tuya. Seríamos como el mosquito que vive en el barril de vinagre o el hombre aquel del mito de la caverna, ajeno a la realidad que realmente transforma, a la que participa en la construcción de una sociedad más dinámica, justa e igualitaria.

Pues ahora imaginemos eso en nuestra diócesis pero multiplicado por mil veces mil y tenemos el Congreso de Laicos. Y seguro que me quedo muy corto, porque frente a las cuestiones profesionales, todas ellas muy importantes en nuestro proyecto de vida, ninguna es comparable a la experiencia de Jesús vivida en comunidad, tanto si somos miembros activos como si estamos en plena búsqueda, tanto si somos cercanos como si estamos algo más lejos. Todos estamos convocados y no debemos dejar pasar este tren que nos ofrece la posibilidad de participar activamente, de afianzar nuestro trabajo diario, de potenciar nuevas comunidades, de analizar con una visión crítica pero constructiva hacia dónde queremos caminar, construyendo el futuro de nuestra diócesis con plena responsabilidad, en definitiva, respondiendo a la llamada del Señor para ir también nosotros a la viña, sin importarnos para nada la hora del día en que ésta se manifieste.

 G. Leira

Artículo publicado en el nº 89 de la Revista Dumio

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