DIA 23 DE SETIEMBRE. INOLVIDABLE

Ayer 23 de Setiembre, en Mondoñedo, en el seminario Sta Catalina, Guillermo Leira de nuestro grupo HOAC- FERROL ( y quien en el mismo ostenta el papel de coordinador nuestro) presentó, junto al presbítero Carlos Miranda Trevín, delegado diocesano para estas cosas, lo que pretende ser el Congreso de Laicos para la Diócesis de Ferrol-Mondoñedo. Delante de nuestro obispo D. Manuel y aunque un tanto nervioso y con una megafonía del siglo lV, trató de explicarnos a los presbíteros que allí nos dimos cita (casi la centena) lo que pretende ser este Congreso para nuestra Diócesis.
El que lo haya hecho Guillermo cobra para nosotros un sentido que no quiero dejar pasar. No es que Guillermo sea mejor o peor que tantos laicos que hay por el mundo reclamando una identidad cristiana para ellos y buscando un sitio en esta Iglesia que pareciera que no es fácil de conseguir. Lo que Guillermo representaba ayer, o por lo menos así lo quise ver yo mientras él hablaba, es la necesidad de acercarnos más unos a otros ya. De hacerlo ya. Si no fuera una comparación atrevida diría que Guillermo ayer era el hombre blanco, valiente, que se acerca, desarmado, a territorio comanche. Había en la sala los mejores teólogos de la Diócesis, personas de altísimo renombre que en campos, por ejemplo como la catequesis, son reconocidos en toda España y me temo que en países de habla hispana. Gente de una sencillez y humildad admirable, pero también gente sabia, gente docta, sacerdotes que están dejando el “pellejo” en trabajos que están socialmente poco o nada reconocidos. Gente quemada, pero ojo, no quemada en su fe o en su ardor, sino en su piel, pero que tienen más frescura en el alma que cuando comenzaron su andadura sacerdotal. Gente, en todo caso, de una valía extraordinaria.
Y allí se presenta Guillermo. Guillermo reclamaba, en campo ajeno, una ayuda, una oportunidad. Una más de las que estos hombres, aludidos, saben y conocen. Guillermo gritaba que es aun tiempo de salvación, que hay un hueco para colarnos todos y volver a empezar, que es posible que laicos y presbíteros nos demos la mano, que es posible que los “alonxados” puedan sentirnos como alguien que no les olvida, que quiere con ellos entablar la vieja y aparcada conversa.
El Congreso de laicos en la Diócesis será lo que queramos poner. Creo que la palabra oportuna la dijo D. Manuel nuestro obispo ( aunque tocando otro tema como era el de la vocación del presbítero y el consagrado). Decía D. Manuel “entusiasmo”. Entusiasmo es una palabra que todos entendemos y que en castellano no precisa traducción; sin embargo, no sé donde leí una vez que entusiasmo viene de “En-Deus..” “En Dios”. Hacer las cosas en Dios. Si es cierta esta traducción (y a mí me parece cierta) esto quiere decir que lo hecho en Dios lleva el sello entusiasta. En mi Congregación de Misioneros claretianos es una palabra que usamos a menudo y la hallamos en los escritos, patrimonio espiritual nuestro, como una constante. Por otro lado, la vivencia que conozco de cientos de misioneros es esta misma: entusiasmo en la acción, en cualquier acción. Si el señor Obispo se refería a esto quizás debamos iniciar esta invitación de Guillermo a los presbíteros de la Diócesis “en Dios”, es decir, entusiasmadísimamente, embebidos en este primer acercamiento a un territorio comanche que nos exige a nosotros acceder, ahora, desarmados, a las tierras del hombre blanco para seguir entablando conversación.

Juan Cabo Meana.

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