Querida Irene:

Probablemente no llegues a conocerme aunque yo sí te veré algunas veces. Yo te conozco y me emociona por varios motivos. Ante todo perdóname que tenga este atrevimiento de escribir en abierto aludiendo a ti. Verás: Hoy has nacido. Hoy. Y antes de nacer tuvimos algún contacto contigo, unos amigos de mamá; y si a estos amigos les ocurrió lo que a mí seguro que se fueron emocionados y, probablemente, llorando. No sabes la cascada de imágenes que me inspiraba en el hecho de sentirte “al otro lado de nacer”, en el vientre de mamá. Me acordaba de un profeta que se llama Jeremías ( mamá algún día te hablará de él) que decía que desde el vientre de su madre fue consagrado. Consagrado, entre otras cosas, quiere decir amado profundamente como solo sabe hacerlo la fuerza divina. Mamá, en un momento de atrevimiento, nos permitió acceder a esa comunicación que estabas teniendo con nosotros desde el “otro lado del nacer”. La emoción (te reirás de mí, Irene) era mucha. Y el amor que te teníamos salía de nuestros ojos, de nuestra atención: Éramos como un dios para ti. Si Jeremías afirmaba ser amado en el seno de su madre, nosotros te estábamos amando “desde el otro lado del nacer”. Y entonces pensé esto, querida Irene, Ahora que eres nacida, que has venido a nuestro mundo tendrás que saber que éste fue un primer nacimiento porque los que estamos aquí, los que hemos tenido la misma suerte que ahora tienes tú, vislumbramos que este nacimiento es un paso (importante por supuesto) hacia otro que es el definitivo. Por eso, no te extrañe que hayamos estado tan atentos a la barriguita de mamá y a la emisión de las señales que nos estabas enviando. ¿Te das cuenta? Nosotros éramos como tu dios, como tu mundo real que tú estabas deseosa de conocer pero todavía no tenías conciencia. Nosotros queríamos decirte cosas, transmitirte en forma nuestra una noticia que tú no podías, literalmente, recepcionar. Por eso eran tímidas e imperceptibles señales que te llegaban del “otro lado del nacer”. Pero además, querida Irene, para entender tú y captar como nosotros esto que ahora escribo casi instintivamente, han tenido que pasar años. Probablemente cuando estés en la casa, en la escuela o sabe Dios dónde, leyendo esto te sorprenderá. Y no sabré tus reacciones porque desconozco dónde estaré yo. Y en ese momento tú conocerás algo de mí que yo no conozco, cosa que ahora estoy relatando algo de ti que tú no sabías. El Cielo, que así expresamos los creyentes, querida Irene, es un nacimiento muy parecido al del día de hoy. Por eso lloré. Y si te transmito esto es porque tu venida es memoria del alumbramiento que está por realizarse. Bienvenida a este mundo, corazón.

JUAN CABO MEANA

2 thoughts on “Querida Irene:

  1. Hola escribo en castellano ya que no sé galego,podeis seguir nuestro blog.Es Hoac Huelva.Un saludo desde el Sur al Norte en vertical, ja,ja,…Monica.

Deixar unha resposta

introduce os teu datos ou preme nunha das iconas:

Logotipo de WordPress.com

Estás a comentar desde a túa conta de WordPress.com. Sair /  Cambiar )

Google photo

Estás a comentar desde a túa conta de Google. Sair /  Cambiar )

Twitter picture

Estás a comentar desde a túa conta de Twitter. Sair /  Cambiar )

Facebook photo

Estás a comentar desde a túa conta de Facebook. Sair /  Cambiar )

Conectando a %s