Otros modelos son posibles

Después de no pocas vueltas, nuestro grupo, al que bautizamos como aquel querido e insigne párroco de Canido, decidimos comprometernos con un proyecto comunitario adaptado a nuestra actual etapa de maduración.

Fueron varias las propuestas, algunas de ellas las retomaremos con el tiempo, pero solo una la elegida, posiblemente porque es aquella que más posibilidades de participación le ofrece al grupo. En concreto decidimos  apoyar el trabajo de la militancia en tareas de difusión y comunicación del mensaje de la HOAC entre nuestro entorno más cercano, dando a conocer el diamante en bruto que se esconde bajo las siglas de una Hermandad dedicada a la evangelización del mundo obrero, ese que nos habían hecho creer que había desaparecido, pero que hoy emerge bajo los escombros en el que han transformado nuestro mercado laboral.

Para ello, entre otras acciones, utilizaremos nuestro blog, al que tenemos tan olvidado ultimamente y que necesita mayor dinamismo si realmente queremos que sea una herramienta útil al servicio de la iglesia más cercana a los empobrecidos.

Y por eso, hoy me he propuesto escribir y la verdad no sabía por donde empezar. No por falta de temas, desgraciadamente era por todo lo contrario, por saturación de noticias, cada cual más estremecedora.

Pensé en la nube radiactiva, como expresión más radical de la ambición y de su preeminencia por encima de la vida humana, de los animales o de las plantas. Pero preferí tener la cabeza más fría para no perder la objetividad necesaria en estos casos, eso sí, con un “Nucleares, no gracias” transformado en un “Nucleares, nunca máis”. Si había alguna duda, ahora totalmente despejada.

En esas estaba, cuando tengo la suerte de encontrarme con un grupo de jóvenes implicados en un proyecto tecnológico que me ha tocado dirigir. Eran jóvenes y ya empresarios en tiempos de crisis. Parecía mucha tela que cortar.

Como soy bastante preguntón, terminado el objeto de la reunión les interrogué por el proyecto empresarial en el que se habían embarcado ese grupo de imberbes, esperando lo de siempre: “Las cosas estan muy mal, hemos tenido que bajar sueldos, la rentabilidad, la productividad etc etc,”, en definitiva todo aquello que desde la patronal, desde el gobierno, desde la oposición de derechas, la banca, la UE, los EEUU y demás lobos entre ovejas, nos vienen acostumbrando a escuchar últimamente para que vayamos normalizando el discurso.

La realidad era otra.  Se trataba de jóvenes preparados, con un modelo empresarial cercano al cooperativismo, con una estructura horizontal sin puestos de mando en la que todos (los siete) participan de la empresa y, por tanto, de los beneficios y de las pérdidas, si las hubiera. Una empresa que se pone a disposición de todos los nuevos trabajadores que pasan el período de pruebas necesario, a los que se les ofrece la posibilidad de hacerse con su parte proporcional del pastel. Una empresa en la que los horarios los fijan los trabajadores en función de sus tareas, permitiendo la conciliación de vida laboral y familiar, y otra serie de peculiaridades que tuve que poner fin antes de que se me saltasen las lágrimas de alegría. Me faltó poco para darles mi curriculum y dejar la función pública para siempre.

Más de una vez, incluso cuando nuestro querido gato-fregona Mori, he querido explicar que otros modelos empresariales son posibles y que otros empresarios también, y que teníamos que dejarnos de tanto conformismo al pensar que, dado que el empresario es el que “arriesga”, es el que tiene que encargarse de cargar con la terrible responsabilidad de hacerse con la mayor parte de los beneficios, obsequiando con unas generosas migajas a “sus” trabajadores, a los que pone a la altura de tuercas, tornillos y tuberías.

La verdad es que espero que les vaya muy bien, y que pronto sean setenta y luego setecientos trabajadores/socios de esa fabulosa iniciativa, y que San José obrero los guíe y les susurre al oído buenos consejos si en alguna ocasión alguien tiene la mala tentación de copiar a otros casos de “éxito” como nuestra “querida” y cercana ZARA.

Esperemos que eso no ocurra nunca.

G. Leira

One thought on “Otros modelos son posibles

  1. Lo estamos preparando poco a poco. Decia Jesús que el Reino se parece a algo muy muy pequeño. Aquellos hombres como Gabriel Vázquez Seijas y el entorno de ferrolans que hicieron vibrar con una Iglesia comprometida con las causas “que claman al Cielo”, pues digo que estos se sonreirían si nos vieran ( que nos están viendo) y dirían con una socarrona sonrisa: “no estáis lejos del asunto”. Porque nada que perdura nace a lo grande, a lo multinacional. Jesús pensó más bien lo que el Reino sugiere: poco a poco, cosa pequeña y con constancia y generosidad. Juan

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