Cuestión de Mercado

El empleo y el empleador son este año la temática HOAC para nuestro grupo de los lunes. Las ofertas de trabajo y la posibilidad del mismo; los derechos y deberes del trabajador.  Detrás de esto (detrás y delante) está la dignidad del ser humano que a fuerza de evocarla siempre se constituye en un horizonte muy lejano.

Y al reflexionar sobre ello me hago unas preguntas. ¿Por qué no puede acceder a trabajar cualquiera que necesite esa oportunidad?  Quizás alguien me dijera que es porque no hay suficiente oferta de trabajo y que la tecnología y la maquinaria elimina cientos y miles de brazos y con mejores resultados.  Algo lógico por otra parte.  Siempre es preferible que excave la montaña una máquina que no lo hagan 80/100 personas rompiéndose los brazos. La segunda pregunta sería ¿Qué oportunidad  les queda a los cientos y miles de excluidos de un puesto de trabajo?  Y la respuesta evidente me la da el retrato actual del panorama mundial: Hay un trabajo altamente cualificado en manos de una minoría de propietarios que venden desconsideradamente la valía de su producto frente a una inmensa masa de sobrevivientes repartidas especialmente en la zona Sur del Planeta que malviven y se mueren de inanición. Pasando, por supuesto, por una escala intermedia que aquí en Europa se llama la clase media y que en los momentos de crisis como la actual baja peldaños considerables.

Es pecado ( como grita la teología de la liberación) que los bienes del planeta que, (es la casa de todos) esté en manos de unos pocos (ricos cada vez más ricos) a costa de un océano humano (de pobres cada vez más pobres).

El planteamiento así de sencillo plantea el problema que queremos ahora estudiar.  Para unos no es problema ninguno ya que es cuestión de MERCADO (palabra por otro lado que saldrá  bastante este año) y cuestión de competitividad y de oportunidades.  Si es así ( como algunos piensan) vivir sería triunfar, competir, descalificar, que triunfe el que vale, el mejor, hacer una sociedad de los mejores.  Y en parte es lo que se ve.

Pero si se pone la mirada en las víctimas del sistema competitivo de este mercado lleva, a cualquier bien nacido, a no dormir tranquilo.  Como es tan abrupto el problema hay quien dice que esto es imposible y que para que haya riqueza para una (mayoría?) siempre tiene que haber (algún?) pobre.  Y se adopta la tesis de “dejar las cosas como están a ver como quedan”  Creo que en el grupo de HOAC no pensamos así.  Pero ¿Qué se puede hacer?     Quizá, para empezar, advertirlo y escribirlo.

Juan Cabo