Los grupos cristianos

Los grupos cristianos han sido la escuela de muchos de nosotros.  Después del Concilio Vaticano ll fuimos muchos los que pudimos acceder a nuestra fe, a un mejor entendimiento de la misma y por consiguiente a una práctica mejorada, por medio de los grupos.  Ha habido y hay grupos de todo tipo, si se me permite la expresión, de izquierdas, de derechas y de centro; e incluso de los extremos de ambas.

En el grupo cristiano hay un calor distinto que no tienen otras entidades. La catequesis ya es otra cosa; y por supuesto la liturgia que tiene siempre una estructura como más fija y obedece a otros planteamientos del ser humano.  El grupo es cálido, acogedor, sugerente; pareciera como que te sientes en casa, vas entrando en contacto con sus componentes y daría la impresión que el leiv motiv del mismo lo vamos dando los que a él asistimos.

Digo esto porque la HOAC  que voy conociendo se trabaja también en este estilo.

Hay que decir no obstante que grupos demasiado definidores, demasiado determinantes asfixian más que aquellos con talante más moderado, más abierto, como dando más posibilidad a la crítica interna, a explorar nuevas cuestiones.  Porque, entiendo, que a las personas nos ocurre que hay cosas que tenemos sabidas y muy sabidas y otras que estamos con ellas con ciertas dudas o con un conocimiento menos exhaustivo.   Y un grupo cristiano debiera tratar, a mi parecer, ambas realidades:   Remarcar aquello que conocemos y tenemos como seguro y explorar aquello de lo que tenemos menos pericia y de lo que nos interesaría saberlo mejor.   La riqueza de las personas que pertenecemos aun grupo podemos aportar desde los ángulos diversos desde donde cada quien nos movemos aquello que sabemos y aquello que ignoramos. Ambas cosas.  Porque si una persona da solo certezas da la impresión que es una mina y que todo lo sabe y todo lo dogmatiza, algo muy peligroso a mi manera de ver. Pero cuando ponemos en juego tantas experiencias de duda y de conocimiento ambiguo y las vamos trabajando entre todos es cuando sale la riqueza que unos con otros complementamos.  Mucha de ella es experiencia vivida, algo muy, pero que muy importante a mi entender, para ser hombre o mujer cabales.

Yo creo que en HOAC no estamos exentos de algo de esto que digo. Sin embargo en el grupo al que pertenezco tengo una impresión gratísima de mis compañeros y de nuestras valías.

JUAN CABO MEANA

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